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Es un alimento complementario, rico en proteínas, de las cuáles tiene entre un 12 y 17%. Siendo este contenido más alto que el del maíz, el trigo, el arroz, el centeno, entre otros. Las hojas de amaranto son una de las más eficientes en convertir la energía solar en alimento, dando una mayor cantidad de nutrientes que otras hojas verdes. En los últimos años su valor nutritivo se a medido con técnicas analíticas modernas, y se comprobado la alta calidad y cantidad de proteínas que contiene. La semilla contiene además mucho sodio, potasio, calcio, magnesio, zinc, cobre, manganeso, níquel y hierro. En cuanto a las vitaminas contiene, tiamina, riboflavina, niacina, y vitamina C en cantidades similares a las de los cereales.
El amaranto es ideal para usarse como cereal para el desayuno combinándolo con leche fría y miel, cocido con avena, trigo, arroz o cebada, rociado sobre ensaladas crudas de verduras y frutas, licuado en salsas para preparar diversos platillos, o revuelto entre los ingredientes, sobre nieves, helados o yogurt, así como en licuados. También se puede usar en dulces, panes o galletas.
El amaranto se puede conseguir en diferentes formas como: semilla, harina, pastas, etc. El harina de amaranto se puede usar para empanizar y para revolverse con la masa de tortilla y tamales, o para espesar cremas de verduras.
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